Doy fe que sigue existiendo la empresa aunque no la publicidad porque, cuando murió doña Mireya Ortíz, la madre de unos amigos nuestros y cartagos por tradición y doctrina me encontré a la entrada de la Iglesia una alfombra con el nombre de esta funeraria.
Observaciones, anécdotas y vivencias de una chilena avecindada en Costa Rica, país al que quiere como propio...bueno, casi... y de sus parientes y amigos
domingo, 10 de julio de 2011
La Última Joya
Doy fe que sigue existiendo la empresa aunque no la publicidad porque, cuando murió doña Mireya Ortíz, la madre de unos amigos nuestros y cartagos por tradición y doctrina me encontré a la entrada de la Iglesia una alfombra con el nombre de esta funeraria.
jueves, 12 de agosto de 2010
Argucias de mendigos abusadores
Camino a casa veo muy frecuentemente una señora mayor y robusta sentada en una silla de ruedas, empujada calle arriba y calle abajo por un joven flaco y largo quien realmente se gana lo que le paguen dada la humanidad de la ciudadana. No es por discapacidad o enfermedad de la mujer, sino su forma de hacerse un sueldo.
miércoles, 16 de junio de 2010
¿TRA-BA-JAR? ¡si juega Brasil!
martes, 22 de septiembre de 2009
Así no hay bala que se pierda

Costa Rica tiene sus cosas muy entretenidas e interesantes y entre ellas está no tener ejército. Así, pueden destinar buena parte del presupuesto de la nación a educación, obras públicas, salud, ayuda a sus ciudadanos o directamente al bolsillo de algún sinvergüenza sin asignación previa al igual que en la mayoría de los países y sin ánimo de ofender.
No es que el país nació sin ejército pero ya hacia el siglo XX no era uno de carrera, con grados y buenas armas y menos gente dispuesta a mantenerse en el poder (al menos en esos momentos) y quizás por eso fue muy sencillo eliminarlo, a pesar que hacia fines del 1800 tuvo el mejor ejército de Centroamérica. La derogación la hizo José Figueres Ferrer en el año 1948 después de derrocar al gobierno constitucional y quizás, poniéndose el parche antes de la herida, lo sacaran a él por la misma vía.
Quizás ya estaba en sus genes el no tener militares y por eso Heredia (llamada la ciudad de las flores y pensándolo bien puede haber sido la precursora del movimiento hippie) encargó en 1876 el diseño y construcción de lo que sería el Fortín a Fadrique Gutierrez, reconocido poeta de su tiempo.

Con un sentido más artístico que práctico (y pensando que el soldado tuviera mayor visibilidad y movilidad) se construyó con las troneras al revés, o sea, con la parte ancha hacia afuera así que, cualquier cachiflín que se disparara tenía adjudicatario fijo en el Fortín. Como sabe más el diablo por viejo que por diablo ante cualquier conato de refriega, revolución, guerra o festejos populares (fiestas locales que normalmente terminan con fuegos artificiales) los soldados abandonaban el lugar para ponerse a salvo.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Su Excelencia
Conversando con algunos amigos en casa recordaron una anécdota muy simpática que muestra muy claro como son (o eran) de sencillos los ticos.
En Guatemala se celebraba una reunión con los directores de las oficinas de planificación de Centroamérica y por Costa Rica no sólo estaba el jefe máximo sino también su ministro de hacienda.
Durante una de las ponencias los otros representantes dan su opinión y luego decían ‘pero quisiera escuchar la opinión de Su Excelencia’. Otro director, otra ponencia y también esperaba la opinión o que Su Excelencia, al menos, que no se opusiera. Al rato de estar en esas Jaime Botey, el director, toca con el pie al ministro y le susurra ‘Huevón, Su Excelencia sos vos’ y Alvaro Hernández nos dice con tanta gracia ‘¿Y cómo querían que supiera si a mi solo el Mosco me dicen’?