Nadie va a discutir las bondades del correo electrónico en cuanto a su rapidez, intercambio -incluso llegando justamente a quien no deseamos por algún dedazo/descuido- facilidad, etc. pero tiene un gran inconveniente:. no se pueden enviar objetos a través de él.
Siempre he confiado en el correo postal y no solo mando y recibo correspondencia a través de él, sino también me facilita y abarata el enviar algún regalito sencillo a mis familiares de distintas edades y en sitios geográficos disímiles. Así llegó el chal para mis futuras sobrinas nietas Sofía e Isabel a Chile y Alemania, sueter, gorro y pantalones para el austral Arturo (nacería en Punta Arenas, en los confines del mundo), una enciclopedia completa de plantas para mi hermana paisajista, servilletas de lino para mi abuela Estela y así surtí de pequeñas cosas, hechas o compradas a quienes deseaba agasajar.
Pero llegó el servicio express tales como DHL, UPS, TNT, Fedex y otro montón de siglas conocidas por todos que hacen la competencia al servicio postal común pero más caro y más rápido aunque a veces no sea tal.
Si el correo quiere competir de verdad con estos otros servicios tiene la batalla perdida porque, aparentemente, las líneas aéreas lo están boicoteando y lo digo por esto. El día 1º de septiembre envié por correo certificado un regalo hecho por mi a dos sobrinas pequeñas que cumplen años en este mes. Según el correo de Costa Rica salieron hacia Chile dos días después y ya estamos a 16 de octubre y aún no han llegado a Santiago. O sea, llevamos 43 días y no pasa nada. Con el sistema de control a través de los códigos de barras resulta fácil hacer el seguimiento y aquí tenemos un problema al estilo de educación antigua: "Si el paquete salió el día 3 de septiembre a Chile y allá no ha llegado hasta el día 16 de octubre ¿quien lo tiene?"